DADE - Notas en la bitácora
El horizonte deseable desafía a explorar coordenadas en su dirección.
El tránsito por el Módulo 4 "Metodologías activas", a mi entender, pone en perspectiva un tema clave y no lo suficientemente discutido, por tanto reflexionado por los docentes en general, que es la noción de "aprendizaje emergente".
Linda Castañeda, en "Diseñar escenarios para que el aprendizaje emerja", expresa al respecto: "No podemos diseñar el aprendizaje de la gente, el aprendizaje es una actividad que emerge y puede emerger en las condiciones que nosotros proponemos, o no". Inmediatamente después, agrega:
"... dependiendo del contexto y del diseño... podremos situar esos elementos que pueden hacer que esa situación de aprendizaje tenga más posibilidades de emerger, o menos."
Si hemos vislumbrado el horizonte deseable, entonces habremos de ensayar rutas hacia él, que sólo nos podrán acercar si tenemos claridad respecto de "dónde estamos", si conocemos sobre este entorno concreto y sus particularidades. Carlos Javier Di Salvo, en su conferencia “Prácticas pedagógicas innovadoras con uso de tecnologías emergentes”, afirma
“… conocer a mis estudiantes, porque mientras estén trabajando voy a tener la posibilidad de acercarme a ellos, de poder conocerlos, de hacerles preguntas, saber cuáles son sus inquietudes, saber cómo van en el avance a medida que van transcurriendo los contenidos y no esperar a una evaluación para saber realmente si un alumno sabe o no sabe o cómo se va desarrollando en la cursada”.
Conocer a mis estudiantes... porque es lo que me dará los mejores indicios que me ayuden a construir escenarios de aprendizaje, porque tendré la oportunidad de captar señales que indiquen qué recorridos imaginar, diseñar y proponer. Las metodologías nos proveen de ciertas estructuras y orientaciones que permiten concretar esas rutas.
La situación de pandemia y sus efectos en la educación institucionalizada dejó al descubierto antiguos problemas y traccionó inquietudes y reflexiones que nos debíamos acerca de nuestras prácticas. Pregunta Linda Castañeda en el video ya citado, refiriéndose al espacio físico institucional en el contexto de pandemia y vinculado a los protocolos "... ¿ahora nos hemos dado cuenta que hay demasiada gente en un aula?… ¿nos hemos dado cuenta que nuestras aulas no están pensadas para trabajar en grupo?”.
Entonces no puedo dejar de pensar en cuánto más aún hemos naturalizado, descansando en las tecnologías escolares clásicas, en cómo el aula frontal (por mencionar algo) ha delineado formas de enseñar a vincularse con el conocimiento, sin que mediara reflexión alguna respecto de los aprendizajes que habilitaba, o no; formas que hoy parecen replicarse en la virtualidad, por ejemplo a través de las clases por videoconferencia en la que el docente solo expone, imparte, dicta. Difícil imaginar qué hace posible que emerjan aprendizajes en esas condiciones, más allá del deseo de aprender de los sujetos.
En definitiva la primera pregunta no es por las tecnologías, es pedagógica, no es "qué aplicación", es qué aprendizajes, por qué y para qué y con cuáles condiciones, pero... a esta altura del segundo curso ya sabemos eso, lo importante será no olvidarlo.


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